Cartier-Bresson explica sus comienzos en el mundo de la fotografía. De niño y con su cámara Brownie, mortalizaba algunos momentos de sus vacaciones. Más tarde adquirió un trípode, un velo negro y un aparato de 9x12 de nogal encerado, y consideró entonces que lo que hacía era Arte.
Posteriormente se hizo con una Leica, a la que describe como la “prolongación de mi ojo”. Con ella buscaba atrapar lo esencial de una escena, tomar fotografías del natural, contar una historia con las imágenes. Aprendió viendo los trabajos de otros fotógrafos y empezó a trabajar para revistas. En 1947 fundó, junto a otros fotógrafos, la cooperativa Magnum Photos, que difunde sus reportajes por revistas francesas y extranjeras.
“El reportaje es una operación progresiva de la mente, del ojo y del corazón para expresar un problema, para fijar un acontecimiento o impresiones sueltas”, describe Cartier-Bresson. Algunos puntos a tener en cuenta a la hora de hacer el reportaje son las cosas que se te olvidan y ya no vuelven, lo sigiloso que debes ser, que la gente te olvide a ti y a la cámara… Es fundamental en esta profesión la relación con la gente.
A la hora de elegir el tema, aconseja “ser lúcido respecto a lo que ocurre y honesto a lo que uno siente”. Simplemente se ha de captar lo que se percibe, y recordar que lo pequeño también puede ser un gran tema. La composición es lo que más debe preocuparnos a la hora de hacer una fotografía.
Cree que los retratos fotográficos esbozan la realidad pura, y muestran mejor las expresiones de la faz que el retrato que realiza un pintor. Por otro lado, todo el mundo quiere salir favorecido en las fotografías y los clientes no confían en la objetividad de la cámara.
Respecto a la técnica, debemos estar seguros de que nuestra cámara es justo lo que necesitamos para lo que queremos hacer. El manejo del diafragma, de las velocidades, etc. debe ser un acto reflejo. También se han de respetar los valores de la toma en la ampliación, restablecer el equilibrio que establece el ojo entre la sombra y la luz. Y a pesar de lo que muchos piensan, que las fotos salgan o no nítidas no es el verdadero problema.
La gente necesita ver lo que lee acompañado de ilustraciones. Los pies de foto expresan con palabras lo que una imagen no puede decir. No obstante, en las salas de redacción pueden ocasionarse algunos errores y el lector tacha de único responsable al fotógrafo. Además, el compaginador, encargado de extraer y organizar las mejores fotos del reportaje para su posterior publicación, puede romper la composición concebida por el fotógrafo.
Por último, considera que el color es un medio muy importante de información, aunque su reproducción se ve limitada por la química y no puede ser trascendental, sino intuitiva como en pintura.

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